Reflexiones del 6 de Diciembre (2015)

568px-Elecciones_parlamentarias_Venezuela_2015_resultados.svgAl igual que muchos estoy gratamente sorprendido, entusiasmado por la victoria que se obtuvo en estas elecciones parlamentarias, felizmente ganó la oposición en Venezuela. Sinceramente pensaba que esa probabilidad no existía, pensaba que nunca más veríamos alternabilidad democrática en el país sino más bien una eterna dictadura decadente y obscena.

Más allá de todos los pronósticos la indiferencia, la pesadumbres y la ira interna, ganó la indignación, el descontento y la rabia. Al igual que muchos igual la siento porque nos afecta a todos. Pero ganamos, y hablo en plural, porque más allá de las diferencias existe ahora una indignación compartida, en donde realmente los venezolanos nos cansamos de las excusas y de los problemas. El resultado del 6 de diciembre es una muestra más del eterno repudio que tiene el venezolano por el yugo.

Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó…

Y creo que los yugos fueron muchos -demasiados diría yo-, el problema es que el yugo de los venezolanos se extendió a todas las clases sociales y evidentemente es en las calamidades donde la sociedad venezolana demuestra ese grado de madurez política todavía existente, por encima de las trampas y fraudes electorales. La indignación, rabia e ira de forma inteligente y aprendida puede ser canalizada por un sistema democrático que canalice dichas tensiones a través del voto y la alternabilidad de gobierno. Si NO existen dichos elementos democráticos que conduzcan a un cambio político el sistema colapsa.

Debo también resaltar el heroísmo, la templanza, la firmeza, el decoro y la dignidad de las personas que en determinados momentos de la historia tuvieron el aplomo y la vehemencia de encarar dictadorzuelos de pacotilla y decirles: NO! – En te caso, hablo de ser verdad (ya que es un rumor) de Padrino López y demás funcionarios públicos o militares.

Son en esos momentos cuando, no muchos sino un hombre o mujer, con su integridad y moral pequeña o grande beneficia a una mayoría oprimida y necesitada de cambio. Me refiero a esos militares o civiles que en su determinado momento se negaron a aceptar la distorsión de la voluntad popular. A ellos, aun cuando paguen por su justa firmeza, les agradezco su abnegado patriotismo.

Solo existen hombres malos cuando los buenos no actúan.

Este cambio político en la Asamblea Nacional, el Poder Legislativo que
viene siendo la expresión máxima de la democracia -y más poderoso que el propio Poder Ejecutivo- es propicio para el replanteamiento de metas y objetivos personales como es en mi caso, ya que de haber ganado el chavismo la ola de inmigración de venezolanos se hubiera duplicado muchísimo más, aún cuando mantengo mis planes de explorar nuevos territorios y horizontes ésta victoria política da una paz momentánea y una parcial esperanza de cambio hacia la estabilidad política, económica y social que necesita el país.

¿El venezolano ha cambiado? creo que no, no ha cambiado sino que ahora no se siente cómodo. La comodidad del venezolano es el paternalismo y el populismo en estado puro, al estar “incómodos” (sin el paterna-populismo) quieren un cambio. Otro factor es cuando el poder adquisitivo se diluye y la capacidad de compra baja, allí es cuando empiezan los problemas para cualquier gobierno. Por supuesto los que ya hemos estudiado del tema son precisamente las erradas políticas de izquierda las que llevan al desastre repetitivo y continuo de Venezuela, sólo que aplicado por nuevos, regenerados y remixados personajes políticos de cada nueva época que viene. Al final el venezolano no entiende que debemos trabajar desarrollando el país al margen y sin la dependencia estatizada del petróleo, que si bien es un recurso que trae beneficios también trae desgracias al país cuando es mal utilizado por la política. No hay nada más pernicioso para la nación venezolana que el poder político controle el poder económico del petróleo. Debe estar prohibido de forma constitucional que cualquier gobierno tenga el control de PDVSA y demás empresas para su politización.

Después de 17 años los venezolanos tendrán… no sé si decir: “Feliz Navidad” porque no creo que exista un ánimo generalizado de gozo y euforia, creo más bien que existe un aire de serenidad y victoria pasiva, es decir, la gente va disfrutar de la navidad con una leve sonrisa de venganza política, quizás esperando una pelea el próximo año, quizás con sed de venganza, quizás con ganas de ver rodar cabezas… y digo quizás porque el haber estudiado la historia de Francia y otros pueblos, parece ser sintomático en todas las sociedades el tener presente siempre el sacrificio y la crucifixión de personajes, como un elemento correctivo del sistema humano, es decir, la sociedad pasa a ser un papel en blanco donde cada día se van escribiendo las cosas, pero llega un punto donde es tiempo de “borrar y hacer correcciones” es en ese punto donde creo se encuentra Venezuela ahora. No en el de “borrón y cuenta nueva” sino en el borrón (borrar del mapa a políticos y militares) y corrección (a nivel político, económico y social).

El “borrón y cuenta nueva” solo existe cuando la generación del momento no entiende o no vivió en carne propia el pasado malo y por ende lo olvida, lo desprecia o lo desconoce. Por ende la “cuenta nueva” existe cuando los nuevos quieren tener su propio momento y su propia hoja en blanco. El problema es que no pasamos la hoja, sino que la rompemos o la quemamos, cometiendo el error de siempre repetir los errores del pasado en el futuro. Tenemos un Alzheimer político nacional.

El próximo año 2016 lo veo tenso, será un año de reacomodo, es el año de la llegada de un nuevo inquilino político, un nuevo vigilante, un nuevo vecino que viene a poner orden y limpieza. Eso obviamente generará tensiones en todos los niveles, pero siendo realistas al venezolano común solo le afectará a nivel informativo y de bolsillo, nosotros también tenemos nuestra propia realidad -y problemas- no podemos hacer más que ser observadores y participadores -en su momento- pero el 90% de las veces más observadores y oidores que participadores. En ese sentido no hay nada de que preocuparse más que ser quienes somos en nuestras trincheras locales.

A veces me molesta pensar, que los otros países están con sus pequeños problemas que ellos creen son grandes, cuando nosotros aquí en Venezuela sufrimos por algo tan básico como la comida, son esas cosas las que me hacen pensar lo tontos que somos cuando no sabemos lo que tenemos sino cuando lo perdemos. Más aún me molesta que 17 años de mi vida se hayan perdido por el capricho desastroso de unos asesinos incompetentes con ganas de realizar un sueño frustrado llamado socialismo del siglo 21, una generación perdida por la estupidez de unos delincuentes que se creyeron revolucionarios pero del desastre.

En fin, solo espero que el próximo año lo pasemos en paz y en armonía, que las metas personales de cada venezolano se cumplan y sobre todo con ganas y deseos por un cambio profundo y exitoso para Venezuela.

Good luck.

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Acerca de Gabriel Niño

Escribo sobre temas que llamen mi atención no siguiendo ninguna regla en particular, gracias por visitarme.
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