Charlie Hebdo, Libertad de Expresión y Multiculturalismo

francia charlie hebdoComo cristiano considero particularmente ofensivas algunas de las imágenes publicadas por el semanario francés Charlie Hebdo, no es solo una opinión de mi parte como cristiano sino también la de musulmanes, judíos y otras religiones. Quiero dejar en claro esto porque, en honor a la verdad, no podemos “santificar” a Charlie Hebdo como si nunca hubiera sido un semanario polémico, satírico, injurioso, contestatario y de humor corrosivo. Ciertamente el semanario francés despertaba molestias en el mundo político-religioso en base a sus publicaciones sátiras debido a que ese era su objetivo y razón de ser.

Cuando supe lo del crimen perpetrado por los tres musulmanes encapuchados en las oficinas del semanario yo realmente estaba sorprendido, esto debido a que un día antes estaba siguiendo la noticia de Pegida, un movimiento que aboga por una sana política de inmigración en Alemania, que según dicho grupo, los extranjeros están corroyendo su cultura y tradición.

Destaco aquí la importancia de una palabra, que será importante en las discusiones políticas del futuro en Europa: la multiculturalidad.

Si un gobierno gobierna para la mayoría ¿qué pasa cuando la mayoría son extranjeros? ¿qué pasa cuando esa mayoría es latina o musulmana? ¿Se debe cambiar el lenguaje? ¿hay que suprimir días festivos por otros? ¿hay que cambiar las leyes para que se adecuen a una religión mayoritaria? Pero si la democracia se trata de lo que decide “la mayoría” una mayoría musulmana puede democráticamente cambiar la constitución de un país y establecer un Estado Islámico y su establecimiento es democrático aunque nos cueste creerlo.

Entonces nuevamente la pregunta es: ¿Un gobierno para quien gobierna? ¿para los nacionales o los extranjeros nacionalizados? Solo diré que comparto la opinión del presidente francés, Nicolas Sarkozy el cual concluye que el multiculturalismo en Europa fracasó. De eso hablaré más adelante, pero vamos a la pregunta que nos atañe:

¿Qué tiene que ver Charlie Hebdo con esto de la multiculturalidad?

Pues tiene que ver muchísimo porque ese es el meollo del asunto en Europa. Ese es el temor latente que muchos europeos y norteamericanos sienten en sus países. En el fondo de su ser ellos dicen: Nos están invadiendo. Razón por la cual se comprenderá la intolerancia y el rechazo de determinados grupos antiinmigrantes que surgen y seguirán surgiendo en Europa y Estados unidos o en cualquiera de los países llamados desarrollados.

Lógicamente los extranjeros quieren “estar” en los mejores países. Pero los extranjeros no dejan sus raíces sino que las traen consigo. Cuando esas raíces crecen combaten con las ya existentes en el país de destino. Hasta que los Estados/Gobiernos no establezcan una norma soberana de entrada existirán estos conflictos.

DEFINAMOS LIBERTAD DE EXPRESIÓN…

La libertad de expresión es tema polémico en su definición conceptual debido a que al igual que la formulación jurídica dicha forma tiene un origen y unos principios que no siempre corresponden con el contexto jurídico-conceptivo y cultural de un país. Para aplicar realizar una “operación descarte” empecemos por hacernos varias preguntas:

¿Que pasa si la revista hubiese ofendido a negros u homosexuales? ¿Que pasa si la revista publicase fotos intimas del Presidente cuando estaba en su casa? ¿No la hubiesen cerrado ya?

Todos entendemos algo: La libertad termina donde empiezan los derechos de otras personas. Si una persona opina lo contrario, quizás eso sea comprensivo si cualquiera empieza a injuriar y vilipendiar gravemente el honor de una persona, y encima abanderar esa canallada como derecho, pues no se ante que estamos.

Yo me hago una pregunta: ¿Podemos llamar libertad de expresión a ofender, insultar y agredir verbalmente? ¿Nos podemos imaginar a todo el mundo, musulmanes, católicos, protestantes y judíos insultándonos todo el día unos a otros? ¿Cómo acabaría todo esto?

Para mí la ofensa, nunca puede ser un derecho.

Hasta el momento no existe un “derecho a ofender” blasfemando, existe la prerrogativa de que se pueda blasfemar mientras no se invada el ámbito privado del prójimo que pueda sentirse ofendido. En todo caso, es una prerrogativa, un privilegio, que concede el Estado de Derecho a aquellos que se sitúan en ese territorio en el que legalidad y legitimidad parecen discrepar. Mi punto no responde solo a una preocupación semántica sino, particularmente, conceptual.

Pero vayamos a la pregunta fundamental: ¿qué es blasfemar? ¿Por qué y en base a qué quiere una persona, ofender las creencias o sentimientos de otros? ¿Hacer un comentario ofensivo hacia una mujer de corte machista es libertad de expresión y debe ser protegido por la Ley? ¿Hacer comentarios de mofa hacia discapacitados es libertad de expresión? ¿Por qué la blasfemia sí y eso otro no?

Desde luego responder a una blasfemia, insulto o vejación con el asesinato hace de ambos, seres execrables; pero no menos a uno que otro. Pareciera que el arraigo del relativismo en el mundo ha idiotizado a más de uno y encima se ha adornado con auras de intelectualidad.

Pondré un ejemplo cotidiano de un medio de comunicación que coloca un enunciado en sus comentarios:

“Reporte Confidencial valora la libertad de expresión, así como el derecho que tenemos todos a que se respete el honor y dignidad de las personas. Invitamos a nuestros foristas a expresar sus ideas de forma libre pero con respeto a nuestros lectores. ¡Abierto el debate inteligente de ideas!”

A veces pienso que cuando la libertad de expresión hace algo malo se autocensura. Así como cuando alguien dice una mala palabra y todos lo miran mal. Y no se trata de un imposición o censura formal de algún ente u organismo; sino de una censura de la propia conciencia del medio o del periodista; ya sea por respeto o interés para estar en lo “políticamente correcto”.

Pero seamos claros: O hay derecho a burlarse de todos o de nadie. Sino todo lo demás es una farsa y pura hipocresía fingida en base a frases huecas. Si me siento libre diré lo que quiera y nadie me lo impedirá ni censurara.

Si todos dicen que existe verdadera libertad de expresión, entonces las leyes que prohíben hablar mal de los homosexuales son contrarias a la libertad y al libre ejercicio expresivo de la misma. Considero entonces, en base a la lógica, que las declaraciones que cualquier persona haga sobre los homosexuales y que luego sean calificadas de “homofóbicas” son una percepción de dicha comunidad gay pero que dicha comunidad debe respetar la opinión de quien la emitió. Eso es la lógica del derecho.

Así como se insulta públicamente a los musulmanes, cristianos, judíos y católicos sin que existen leyes prohibitivas que combatan la religiofobia, islamofobia, judeofobia y catolicofobia donde todas esas religiones deben guardar silencio y respetar la libertad de opinión de los demás ¿por qué una comunidad en particular debe tener “protecciones especiales” ante el insulto y la ofensa?

Si todos queremos respeto, legalicemos el respeto.

Eso del derecho a blasfemar no lo comparto. Y algunos reinciden varias veces cuando les señalan lo mal o injurioso que han sido, para demostrar que les da igual quien se ofenda. Si en eso consiste la civilización occidental. Veo difícil que vayamos a convencer a alguien del otro bando si los valores que defendemos son esos.

Decir que existe “derecho” a la blasfemia, y que eso forma parte de la libertad, es no entender nada de lo que significa derecho, ni de lo que significa libertad.

Si con la muerte de las 12 personas de Charlie Hebdo se busca condenar el asesinato, la violencia, el terrorismo y el fundamentalismo religioso como método de venganza ante la ofensa, pues obviamente, no se puede ni se debe permitir; pero de ahí a decir que ante la trágica muerte de dichos artistas debemos ahora “luchar” para seguir blasfemando a las religiones a gusto, pues eso no lo comparto ni defiendo.

¿Libertad para poder blasfemar?

¿Pero qué idiotez adolescente es esta que nos proponen los libertinos modernos? ¿Qué concepto tan bajo y miserable se tiene o se pretende tener de la libertad?

¿Libertad para mancillar lo más sagrado de tu vecino?. Luego el vecino se enfada te pega un puñetazo y ¿a quién recurres? ¿No es mejor respetar al vecino?

En nombre de la verdadera libertad de expresión no se puede hacer lo que a uno le salga en gana. La libertad siempre es responsable, y acaba donde comienza la del otro. Lo que muchos proponen es libertinaje, anarquismo, relativismo. Muchos quieren solucionar un problema, creando otros. Y ese no es el camino para acabar con el monstruo islamista que han alimentado las sociedades super-democraticas en su seno. Ahora hay que aguantarse, pero no creando falsos derechos. No existe, ni existirá un derecho a blasfemar a Jesucristo o a la Virgen María, por ejemplo. En el futuro algunos exigirán un derecho para poder blasfemar. Pues bien, ese “derecho” delante de mí nunca lo podrán ejercer.

UN POCO SOBRE EL ISLAM EN EUROPA

Una vez comprendido las muchas aristas que atañen al ejercicio de la libertad de expresión debo describir un problema estructural en base a una correlación historiológica de las asimétricas que presenta el Islam con la sociedad occidental moderna.

En palabras simples el problema es que el mundo islámico no ha tenido ni Renacimiento, ni Reforma ni ha vivido su época de Ilustración, ese enorme foso sigue sin llenarse y por lo tanto todo intento de occidentalización es visto como una amenaza. El Islam es –en términos generales- la unión del Estado y la fe, donde dicha unión tiene todas las respuestas a las situaciones de la vida diaria, justicia religiosa y humana; todo lo demás fuera del Islam es pecado.

Toda revolución necesita una masa crítica ciudadana dispuesta a dar un vuelco, en el Islam aún no existe.  Por lo que allí no han podido surgir figuras importantes y polémicas como Martin Lutero, Thomas Hobbes, Voltaire, Rousseau, Anatole France, Friedrich Nietzsche, Bertrand Russell, entre otros. Es decir, no han surgido hombres que cuestionen al Islam desde sus cimientos como orden establecido, hombre que establezcan nuevas formas de pensamiento y socaven las figuras y bases preexistentes en dicha religión donde la crítica, la duda, la autorreflexión, el desvelamiento y el debate sean elementos ilustratorios para cuestionar o edificar el Islam.

El Cristianismo desde el año 380 (Edicto de Tesalónica) hasta el siglo XVIII estuvo unido al poder político. A partir de entonces ha sabido afrontar los embates del laicismo, incluso los más extremos, desde Robespierre a Stalin, y ha salido reforzado. “La razón” que despertó en Occidente viene por el camino de: “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”, es decir, del concepto de linealidad temporal en el judeo-cristianismo;  siendo estas algunas semillas que dieron como fruto lo que fue Occidente hasta el siglo XvIII, con sus penas y glorias, lo que hizo que Europa despertara conciencialmente respecto a otras zonas del planeta. Del siglo XIX hasta aquí: ¡caída en picada! – Por el contrario, el Islam no es que tenga que ir unido al poder político, es que necesita “ser” el poder político sin límites ni cortapisas. Por esta razón, la democracia liberal es tan mortífera para el Islam como el ácido sulfúrico, porque separa la religión del Estado.

En cualquier caso, el salvajismo perpetrado en París no es más que un patético y vil síntoma de debilidad donde la muerte es utilizada como método medieval de ajusticiamiento para personas que disienten y critican en forma de caricatura un pensamiento religioso. Pero de la misma manera que la Inquisición no pudo impedir el triunfo de la libertad de conciencia en Occidente, los terroristas no podrán seguir amedrentando y amenazando al mundo por mucho tiempo. La diferencia es que el Cristianismo pudo sobrevivir perfectamente lejos del poder político, sin el cual el Islam –al parecer- está condenado a la extinción.

Como ejemplo modélico ni siquiera habría que blasfemar contra Mahoma, los propios fieles reconocen que fue un pederasta, obviamente es imposible no callarse que el ejemplo que da al resto de la humanidad, debido a que es funesto e incompatible con la declaración de los derechos humanos y la declaración internacional de los derechos del niño y por tanto incompatible con la democracia. No es posible presentar a un Mahoma como ejemplo de vida, un individuo que era pederasta, discriminador de mujeres y que pedía la muerte del resto de la humanidad incluyendo por partida doble a los homosexuales.

Así mismo el Islam, contrariamente a todas las demás religiones, no reconoce la supremacía del Estado y el derecho civil, no cumpliendo con ninguna de las obligaciones para poder ser declarados una asociación religiosa respetuosa con los demás y la legalidad vigente. Ya no es un problema de que haya terroristas perturbados, es que el Islam necesita unas modificaciones tan profundas que lo harían irreconocible para cumplir con la legalidad de cualquier democracia.

Particularmente no me preocupan los musulmanes, la mayoría son buenas personas, me preocupa más el quintacolumnismo que hay en nuestras sociedades por parte de sectores principalmente de la izquierda, que se declaran ateos, agnósticos o mediopensionistas y se rebelan como anticatólicos e islamofascistas, su tolerancia con todas las barbaridades de los islamistas radicales contrasta con su absoluta falta de respeto a las demás religiones, mientras afirman lo contrario.

Lo que me parece intelectualmente despreciable es el ataque a determinadas creencias que aceptan el derecho a la libertad religiosa y hacerlo de forma expresa hablando de multiculturalismo, de alianza de civilizaciones y lo que es más grave apoyando aquellas que no respetan ese derecho. Basta ver a las feministas de izquierda que a pesar de que dicen que defienden la no discriminación de la mujer, se callan aceptando tácitamente la humillación y la esclavitud de la mujer por el hombre musulmán.

El mero hecho de dibujar a Mahoma es una blasfemia para cualquier musulmán. Así que, si lo sabemos de sobra, ¿Para qué insistir? ¿No sería más fácil NO representar gráficamente a Mahoma y evitar así levantar ampollas? Pisotear un crucifijo también es una blasfemia para los cristianos y si alguien lo hace es que tiene intención de herir susceptibilidades.

¿Ese es el derecho que ahora queremos defender? ¿El derecho a ofender a los demás con impunidad? Tengo entendido que por quemar la bandera nacional en un acto público te pueden meter en la cárcel. También en el Código Penal existe el delito por ultraje, deshonra y ofensa penado con cárcel. Pero si haces lo mismo con los símbolos ajenos, eso ya no, eso está permitido. ¿Lógico? ¿Hay que recordar que enaltecer el terrorismo es un delito? ¿No debería eso ser también “libertad de expresión” por la que hay que luchar?

¿Qué pecado cometió Charlie Hebdo?

Según Romanos 6:23 “La paga del pecado es la muerte” ” pero ante los ojos de los hombres occidentales Charlie Hebdo no cometió ninguno pecado, simplemente en forma de caricatura expresaron lo que ellos querían decir. Pero para mi el pecado de omisión que cometió Charlie Hebdo fue uno muy simple y básico: AMARAS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. (Mateo 22:39)

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Acerca de Gabriel Niño

Escribo sobre temas que llamen mi atención no siguiendo ninguna regla en particular, gracias por visitarme.
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